Albacete Laico

septiembre 26, 2007

Guia de Buenas Prácticas

Filed under: laicismo — F Cuartero @ 12:45 pm

Recibimos esta carta de Rafael Gallego

Estimados compañeros y compañeras laicistas:

En la última reunión de Granada Laica acordamos retomar el proyecto de redactar una “Guia de Buenas Prácticas” para las administraciones, en relación con el respeto a libertad de conciencia. El nombre no es definitivo. La idea es recopilar situaciones que se den actualmente y que consideremos que atentan contra la neutralidad en materia de religión o convicciones, para proponer soluciones respetuosas con la libertad de conciencia.

El objetivo es confeccionar una guía de recomendaciones que pueda ser asumida por algún organismo, como los diversos “defensores del pueblo” o la Direccion General de Asuntos Religiosos, para que se lo hagan llegar a otras administraciones públicas.

Os ruego que nos envieis cualquier idea que podais aportar a este proyecto. Por favor, no os retraigais, ya que se trata en esta fase de re copilar cualquier propuesta en este sentido. Os ruego igualmente que lo hagais a la mayor brev ad, sin dedicarle demasiado tiempo para no retrasar el proyecto.

En este enlace http://www.laicismo.org/anejos/Plantilla-guia-buenas-practicas.doc podeis encontrar un esquema de cuales son los aspectos que consideramos que podrían ser relevantes para la redacción de esta guia, con un par de ejemplos. Añadid cualquier dato adicional que creiais relevante.

Podeis enviarme una copia del documento o bien simplemente un correo electrónico describiendo la situación (poned un ejemplo aclaratorio si lo considerais adecuado).

Un cordial saludo,

Rafael Gallego

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septiembre 25, 2007

CAMPAÑA CONTRA LA FINANCIACION DE LA IGLESIA CATOLICA MEDIANTE EL I.R.P.F.

Filed under: laicismo — F Cuartero @ 4:06 pm

Campaña IRPF

La Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid, ante la nueva campaña de declaración de la renta, IRPF, quiere contribuir a aclarar desde el laicismo, lo que implica el marcar o no la casilla correspondiente a la financiación de la iglesia católica, así como a qué se dedica el dinero recaudado por este concepto.

Los ciudadanos que ponen una cruz en la casilla correspondiente a la iglesia católica, no están aportando nada de su bolsillo, como se nos quiere hacer creer: están indicando, tan sólo, que una parte de sus impuestos (el 0,5239 % de su cuota íntegra), que no son de él sino del Estado, se destine a la iglesia católica y a sus fines privados, al clero y a su culto. El efecto final es que detrae estos recursos del sostenimiento de los gastos públicos y pagan menos impuestos, contraviniendo el artículo 31 de la Constitución que declara que todos los españoles debemos contribuir a los gastos públicos basándonos en el principio de igualdad. Sólo por este concepto la iglesia católica se llevó en 2006, 144 millones de euros (unos 24 mil millones de pesetas), que se dedicaron exclusivamente al sostenimiento directo del clero y de sus particulares actos religiosos.

Conviene aclarar que este importe no incluye las subvenciones a sus centros educativos, los salarios a los catequistas de religión en la escuela pública y en la concertada, las exenciones y bonificaciones fiscales a la iglesia, o las subvenciones para organizaciones sociales de titularidad eclesial y que también son financiadas desde Estado.

Los privilegios económicos son de tal calibre, que no encontrará usted ninguna cifra sobre este asunto en la web del episcopado. La opacidad informativa en esta materia *es la tapadera del escándalo social que provocaría esta situación en un Estado realmente aconfesional.

Lo cierto es que la iglesia católica no se autofinancia, como se comprometió en los Acuerdos de 1979. Lo cierto es que sus nóminas y sus ritos los pagamos del Presupuesto del Estado. Sin que el católico ponga un céntimo adicional de su bolsillo. Y eso es así en virtud del ilegítimo y preconstitucional Acuerdo sobre Asuntos Económicos de 1979, fiel continuador del, aún vigente Concordato de 1953, concertado entre Franco y esa anomalía política que es el Estado del Vaticano, a través del cual se instauró en este país el nacionalcatolicismo que otorgaba hegemonía absoluta a la Iglesia Católica en todos los aspectos de la vida pública y privada.

En los Acuerdos de 1979 figuraban ciertas obligaciones eclesiales (compromiso de autofinanciarse en el plazo de tres años y devolución de cantidades entregadas a cuenta), que se ha incumplido sin más. Y en el reciente acuerdo con el Gobierno se ha olvidado ignominiosamente. Pero los privilegios pactados en 1979, se han exigido y cumplido “religiosamente”. La clásica ley del embudo.

Resulta curioso que en una España “mayoritariamente católica” y donde cada domingo “van a misa 9 millones de personas” según cálculos de la jerarquía católica (no busque en la web episcopal cómo está calculado o la estimación estadística, pues no lo encontrará), los fieles no puedan pagar a sus pastores y su culto: bastaría con que cada asistente diera 1 euro en cada misa, para que recaudara tres veces más de lo que obtienen a través de la casilla de la renta. La realidad, es que hace diez años ponían el aspa en el IRPF el 43% de los declarantes y en la actualidad está en torno al 30%.

El reciente sistema negociado con el Gobierno (que entrará en vigor en la declaración del año que viene), ha venido a consolidar estos escandalosos privilegios basados en los Acuerdos de 1979: la jerarquía católica ha conseguido un incremento en su financiación de los Presupuestos del Estado de hasta el 0.7%, lo que supone un incremento del 33,6% por cada declaración.

Creemos que sería más sensato y lógico que, tras la liquidación anual del IRPF, el contribuyente católico que lo deseara realizara una aportación adicional voluntaria, por el importe que considerara conveniente. Pero una vez saldada su deuda con el Estado.

Creemos que esto es hacer las cosas con sensatez. De lo contrario continuaremos asistiendo al escándalo de que TODOS los españoles sigamos pagando las nóminas del clero católico.

Por todo lo expuesto la Asociación Laica de Rivas Vaciamadrid pone en marcha una campaña dirigida a los ciudadanos que tengan que hacer su declaración, y al conjunto de fuerzas sociales implicadas en la defensa del laicismo, para que hagan suyas estas propuestas:

  1. No marcar la casilla correspondiente a la iglesia católica en su declaración del IRPF.
  2. Exijamos la autofinanciación de la iglesia católica, y de las demás organizaciones religiosas. Son los fieles de cada confesión los que deben mantener, con sus aportaciones, la actividad ynecesidades de las diferentes iglesias. Las actividades confesionales no pueden financiarse con fondos públicos.
  3. Exijamos la devolución de los 300 millones de euros apropiados ilegítimamente por la iglesia católica desde 1992, puesto que se había comprometido a reembolsarlos, y el Estado con el reciente acuerdo deja de exigírselo.
  4. Exijamos la derogación de los Acuerdos de 1979 y del Concordato aún vigente, por ser el principal instrumento de desnaturalización de los preceptos constitucionales de aconfesionalidad del Estado, libertad de creencias e igualdad de todos los españoles ante la ley.

LA PENITENCIA DE LOS AGNÓSTICOS Y ATEOS EN ESPAÑA

Filed under: laicismo — F Cuartero @ 3:10 pm

Campaña IRPF

Según la noticia de El País (30/5/2007), el Ministerio de Justicia, perpetra multiplicar las casillas en el impreso del IRPF para financiar la diversidad de creencias religiosas. Protestantes, musulmanes y judíos (un 1,5% de la población según el CIS) están siendo tentados para que acepten esta forma de financiación, lo que disimularía su fragante discriminación frente a los privilegios de la Iglesia Católica (en absoluto limitados al monopolio actual de la casilla). Una forma de disimular la diferencia entre la aconfesionalidad de derecho /recogida en el artículo 16.3 de nuestra Constitución y la confesionalidad católica de hecho que viene cantada por el mencionado monopolio católico de la casilla en el IRPF. ¿Objetivo? camuflar la confesionalidad católica de hecho del Estado con una aparente multiconfesionalidad. Así podrían hablar de amparo de la libertad religiosa, aunque no de libertad de conciencia.

¿Y que diferencia hay entre libertad de conciencia y libertad religiosa? Pues, ni más ni menos, la libertad de creencias no religiosas, es decir, al menos de la libertad de conciencia de agnósticos y ateos. ¡Estamos hablando del 20% de la población en nuestro país, sin hablar de los indiferentistas!, según el CIS. Más de 13 veces la suma de todos los creyentes no católicos, a los que el Ministerio de Justicia está dedicando sus esfuerzos. Pero para agnósticos y ateos, ni agua.

¿Ni agua? Peor que eso. A agnósticos y ateos se les hace contribuir al pago de los profesionales de las religiones y sus dogmas, a los que son contrarios. Puesto que las casillas no suponen pagar un céntimo más a quien las marca, el dinero que se sustrae de los fondos del Estado para las religiones es sufragado también por agnósticos y ateos. Es decir, nuestro estado de derecho aconfesional impone a los ciudadanos agnósticos y ateos una penitencia económica para que paguen su incredulidad religiosa. Curiosa forma de interpretar el mandato constitucional fijado en el artículo 14, donde se asegura que la igualdad de los españoles ante la ley exige que no pueda existir ninguna forma de discriminación por razón de religión u opinión.

Jesús Espasandín López

Miembro de la Asociación Laica de Rivas

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